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Desempleo ilustrado: las conclusiones de 3 cursos universitarios (y 5 acciones para hacerte cargo hoy)

16 ago
3 min de lectura

En los últimos meses, en tres cursos distintos de la universidad, surgió una y otra vez el mismo tema: el desempleo ilustrado. Ese fenómeno en el que personas con título profesional, con años de estudio y esfuerzo detrás, no logran insertarse en el mercado laboral al nivel que esperaban, o derechamente no encuentran trabajo en su área.

No fue una casualidad que el tema volviera a aparecer en salas distintas, con compañeros distintos. Es una realidad que está en el aire, que se siente en las conversaciones de pasillo y en la ansiedad de quienes están por egresar. Así que decidimos tomarlo en serio, discutirlo a fondo y sacar conclusiones que fueran útiles, no solo un diagnóstico más.

Estas son las dos grandes conclusiones a las que llegamos.


Primera conclusión: esta es una situación que no va a mejorar por sí sola

La primera conclusión, la más incómoda, fue esta: el desempleo ilustrado no es un bache pasajero que se va a resolver solo con el tiempo o con que "mejore la economía". Todo indica que la tendencia es a profundizarse, no a revertirse. Cada año egresan más profesionales de más carreras, la automatización y la inteligencia artificial están transformando funciones completas que antes eran territorio exclusivo de un título universitario, y las empresas piden cada vez más experiencia y especialización para las mismas posiciones de entrada.

Dicho sin rodeos: quedarse esperando que el mercado laboral vuelva a ser como el que describían nuestros padres o nuestros profesores es, hoy, una estrategia perdedora.

Pero llegar a esta conclusión no fue un ejercicio de pesimismo. Fue, más bien, el punto de partida para la segunda conclusión, que es la que realmente importa.


Segunda conclusión: podemos empezar a hacernos cargo hoy

Si el escenario no va a mejorar solo, entonces la pregunta correcta no es "¿qué va a pasar?", sino "¿qué voy a hacer yo al respecto, y cuándo empiezo?". Y la respuesta que compartimos en los tres cursos fue la misma: hoy. No en el último semestre, no cuando titule, no cuando "tenga tiempo". Hoy.


Estas son las cinco líneas de acción concretas en las que coincidimos:

  1. Estudiar a diario, más allá de los ramos de la universidad, con foco especial en inteligencia artificial. La malla curricular es un piso, no un techo. El profesional que solo aprende lo que le exige el programa de estudios va a llegar tarde. Hay que sumar, todos los días, aunque sea media hora, formación autodidacta en las herramientas y tecnologías que están redefiniendo cada industria, empezando por la IA.

  2. Transformarnos en expertos: hoy las profesiones necesitan apellido. Ya no basta con decir "soy ingeniero" o "soy administrador". La pregunta que va a marcar la diferencia es: ¿experto en qué? El "apellido" de nuestra profesión —esa especialización concreta y profunda— es lo que nos va a diferenciar en un mercado saturado de generalistas.

  3. Empezar a emprender y entrenarnos en emprender, de forma permanente. Emprender no es solo "tener un negocio propio". Es identificar problemas, proponer soluciones, tomar iniciativa, asumir riesgos calculados. Es una competencia que se entrena, como un músculo, y mientras antes empecemos a ejercitarla, mejor preparados vamos a estar, trabajemos para otros o para nosotros mismos.

  4. Estudiar y autoformarnos en ventas, emprendimiento, desarrollo personal, habilidades blandas y finanzas personales. Estas son las áreas que rara vez se enseñan a fondo en una carrera tradicional, y sin embargo son las que sostienen una carrera profesional sólida en el tiempo: saber vender una idea (o vendernos a nosotros mismos), conocer los fundamentos del emprendimiento, trabajar el autoconocimiento y ordenar nuestras propias finanzas.

  5. Actitud al 100%, siempre, en todo lo que hagamos, como un deportista de alto rendimiento. Ninguno de los puntos anteriores funciona sin esto. Un deportista de alto rendimiento no entrena "cuando tiene ganas": entrena con disciplina, todos los días, incluso cuando nadie lo está mirando. Esa misma actitud —exigente, constante, sin atajos— es la que marca la diferencia entre quienes hablan de prepararse y quienes efectivamente lo hacen.


Una conversación que vale la pena tener

El desempleo ilustrado es un problema real y estructural, y sería deshonesto minimizarlo. Pero la conclusión a la que llegamos, entre estudiantes, en tres cursos distintos, es una invitación más que una condena: no podemos controlar el mercado laboral, pero sí podemos controlar lo que hacemos con nuestro tiempo, nuestra formación y nuestra actitud, empezando hoy.

Si esto te resuena, te invito a hacerte la misma pregunta que nos hicimos nosotros: de estos cinco puntos, ¿cuál vas a empezar a trabajar hoy?

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